2022-04-11
Buena Esperanza
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Oficio olvidado: Los hermanos Domínguez, los tradicionales carteros de Buena Esperanza



Los hermanos Elio y Elvio Domínguez trabajaron en la sucursal de Buena Esperanza del Correo Oficial de la República Argentina Sociedad Anónima, conocido también por su denominación comercial como Correo Argentino. El primero lo hizo durante 44 años y el segundo por más de 35. En ese lapso de tiempo, ambos cumplieron distintas funciones dentro de la entidad, como el de cartero, un oficio que fue olvidado por el avance de la tecnología y que las nuevas generaciones no saben qué significa.

Elio Jacinto (83) está casado con Rosa Esther (64) y tiene dos hijos, Celeste (44) e Iván (42). Es un orgullo para él haber trabajado 44 años y 5 meses en el Correo de la localidad cabecera del Departamento Dupuy, donde llegó a ser jefe de la sede.
"Entre los 14 y 18 años trabajé de mensajero y llevaba las correspondencias, como los telegramas, a las distintas casas. Los carteros eran los encargados de repartir las cartas simples, certificada y expreso", dijo.

Posteriormente, al saber manejar el telégrafo y conocer el código morse, pidió rendir para ser telegrafista, actividad que realizó durante seis años.
No tenía ni 30 años cuando fue designado jefe de la sucursal de la localidad, cargo que mantuvo durante 25 años hasta 1998, cuando se jubiló. "Me acogí a la ley de privilegio de telegrafista, que con 55 años uno podía gestionar la jubilación. No sé si existe esa norma todavía", aseguró.

Cuando era mensajero o cartero se movilizaba a pie o en bicicleta y llevaba las correspondencias a los barrios del norte y sur que existían en esa época. "Nunca tuve intriga de leer alguna correspondencia, ni mis compañeros. Siempre fui respetuoso de la privacidad de las cartas", señaló.
Manifestó que había vecinos que aguardaban ansiosos que el cartero silbara para anunciar su llegada. "Esperaban las correspondencias o las encomiendas que arribaban al pueblo en los tres trenes que había por semana. En las encomiendas venía calzado, vestimenta y otros objetos; siempre existía gente que estaba apurada para que llegara lo que habían pedido", recordó.

Durante el tiempo que fue jefe de la sucursal de la localidad, también le tocó relevar a colegas de otras sedes del interior durante un tiempo, porque pedían una licencia o estaban de vacaciones. "Estuve en La Toma, Villa Reynolds, Nueva Galia, Fortuna, Arizona y Anchorena, entre otros lugares, y siempre fui bien recibido en esas sucursales", manifestó con una sonrisa.

Mientras que Elvio Omar (75) está "soltero y sin apuro", se definió con una mirada pícara. "Trabajé en la entidad durante 35 años, 2 meses y 7 días hasta el 28 de septiembre de 2000, una fecha que no me olvidaré nunca; tenía 53 años. Los nuevos dueños (Franco Macri) habían comprado el Correo al Estado, me despidieron al privatizarlo y me indemnizaron, pero me dieron muy poco dinero. Tuve que trabajar haciendo changas hasta que cumplí la edad para jubilarme", recordó.
El hombre comenzó su labor a los 18 años como mensajero, función que ocupó durante varios años. "Me movilizaba caminando o en bicicleta, pero en muchos lugares era imposible por los guadales que había en las calles. Entonces para entregar la correspondencia debía llegar a caballo a esos lugares. A veces era como una aventura", describió.

Tras varios años repartiendo correspondencia, lo cambiaron a la sección de guardahilos, donde los empleados reparaban las líneas que se utilizaban para enviar mensajes a través del telégrafo.
"Viajábamos por toda la zona arreglando los cables. También fue una linda época, disfruté todos los sectores donde trabajé", resaltó, y recordó que lo tuvo de jefe a su hermano muchos años.

Fuente: El Diario de la República
Redacción / NTV.







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Comentarios

Roberto Domínguez | 2022-04-12hs - Hola, me gustaría saber si los hermanos Domínguez eran de buena esperanza, ya que mí padre era oriundo de allí e hijo de doña aurestelia de Domínguez. Gracias